Trabajar desde casa con Linux
En un principio había pensado en escribir una serie de artículos sobre el uso de Linux en diferentes ámbitos laborales, pero después de pensar en el enfoque a darle a la serie, y recapacitando sobre toda la literatura que ya hay al respecto, he preferido hablar de un tema que a día de hoy no está aún abierto: el teletrabajo con Linux. Y no es que yo sea experto en ello, precisamente, pero sí estoy acostumbrado a programar desde casa. Ojo que he dicho “desde casa”, y no “en casa”.
Primero definir un poco lo que es teletrabajar. Teletrabajar, en primer lugar, no es algo que se realice principalmente desde casa, sino que puede realizarse desde centros especiales parecidos a los Call Center, que tan buen resultado están dando ya en diferentes áreas mundiales, sobre todo en países desarrollados, como son los EE.UU., o países líderes en tecnología de la Comunidad Europea. Teletrabajar se realiza desde un puesto fuera de las dependencias o cuartel general de las propias empresas, lo que pasa es que el ideal es hacerlo desde el propio hogar del trabajador.
Hoy en día contamos con las herramientas tecnológicas que nos permiten realizar este avance laboral. De hecho, pienso que muchas empresas podrían ahorrarse muchos costes si adoptan esta forma de relación con sus empleados, basándose en el establecimiento de objetivos a cumplir, algo mucho más eficiente que lo presencial, donde lo que cuenta son las horas de trabajo, más que lo productivo de estas horas.
Personalizar mi Ubuntu
Instalar un sistema operativo, hoy en día, se ha convertido en algo realmente fácil para cualquiera que ponga un poquito de su parte. A lo largo de mi carrera he instalado tantos y tan variados que ya he perdido la cuenta. Sin embargo nunca he creído que la instalación del sistema acabara cuando sacamos el CD de instalación.
Para trabajar con un ordenador, este tiene que estar configurado y personalizado a nuestro gusto, si no se convierte en una herramienta fría y extraña. Un carpintero no puede cambiar el aspecto de su martillo, sin embargo es curioso el cariño que le va cogiendo a medida que pasan los años usándolo. La madera del mango se va oscureciendo y llenando de muescas, al igual que la cabeza de hierro, cuyo color de acero nuevo se va convirtiendo en un color más viejo y acogedor.
Nosotros, informáticos y usuarios de ordenador en general, somos más impacientes. Pero tenemos la ventaja de convertir nuestra máquina en amigable, cómoda y acogedora, en un periodo muy corto de tiempo.
A eso es a lo que voy a dedicar este artículo, utilizando para ello mis últimas experiéncias al respecto con mi Ubuntu 8.04 Hardy Heron.
Sysadmins, Linux y virtualización
Sobre lo que voy a hablar en este artículo ya lo hice en uno anterior, en este mismo blog, por lo tanto espero no enredarme demasiado. La virtualización en sí es un tema sobre el que se puede hablar mucho y muchos niveles, más aún cuando además lo mezclamos con la administración de sistemas. Aunque lo acotamos en cierta medida cuando tratamos de limitarlo al ámbito de Linux, por contradictorio que en un principio pueda parecer.
Voy a comenzar mi exposición relatando cierta anécdota que trata sobre mi involuntaria y nada intencionada evangelización de Linux. Desde hace muchos años, mis amigos me han oído hablar de Linux, siempre favorablemente, como algo superior al Windows que la mayoría de usuarios tienen instalado. Mis palabras de alabanza han ido haciendo mella, poco a poco, en las ideas preconcebidas que la sociedad del mercantilismo, la publicidad, y el consumo en definitiva, llevan instaurando en sus mentes desde que el PC es PC. Es por ello que uno de mis amigos accedió este verano a probar tan magna creación del hombre, Linux, en su distro más popular en la actualidad: Ubuntu.
Arrancamos el sistema desde Live CD, una 8.04, y sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta de que podíamos navegar por Internet, o jugar, o lo que fuera, mientras el propio sistema se iba instalando. He dicho que sus ojos se abrieron como platos, pero se abrieron aún más, como ruedas de camión, cuando vio lo fácil que era instalar programas de todo tipo, gratis, desde los repositorios, sin tener que utilizar ningún tipo de clave, números de serie, ni cracks, ni nada.
Ley Orgánica de Protección de Datos
Hace poco estuve en una charla sobre LOPD. Normalmente para lo único que me sirven en para el típico intercambio de tarjetas, sin embargo esta vez fue distinto. Parece que este tema empieza a cobrar forma, y bien definida.
Para los que no estéis familiarizados os lo explicaré a grosso modo. Hay muchos niveles de leyes, todas de obligado cumplimiento, y las de tipo orgánico, como esta, aún más. Las leyes orgánicas son de segundo orden, ya que por encima de ellas sólo está la Constitución, lo cual les confiere una importancia muy elevada. La LOPD además, para que se vea dicha importancia, viene de una directiva marcada por la Comunidad Europea. Esto no sólo aumenta tal importancia y obligatoriedad, sino también su estatus, ya que implica a todos los gobiernos que participan en ella.
¿Cuál es su origen? A grandes rasgos surje de la siguiente prerrogativa: proteger la intimidad de las personas. No es que sea algo nuevo, ya que la información sobre las personas físicas ha circulado siempre; sin embargo es ahora, con las nuevas tecnologías, y las de la información en particular, cuando la intimidad de las personas físicas puede verse más comprometida.
Virtualización
Introducción
Llámese virtualización, como yo la entiendo, a la técnica de hacer funcionar cosas sobre bases simuladas haciendo creer a lo que queremos que funcione que lo simulado es real. Llevado a términos informáticos, lo explicado tiene función de distintas maneras. Para el caso que nos trae, hablaremos de las máquinas virtuales de sistema, y no las de plataforma de desarrollo y ejecución, como pudiera ser la máquina virtual de java.
Dejemos de momento explicado el término de máquina virtual de sistema en aquella que, funcionando sobre un determinado sistema operativo, nos deja instalar otro diferente o igual sobre ella, haciendo creer a este que se está instalando sobre una máquina física real.
Motivos
Los motivos que nos pueden llevar a utilizar estos mecanismos de virtualización pueden ser muy variados. Personalmente yo los he utilizado para muchas cosas diferentes, así que trataré de ajustarme a estas situaciones, aunque pueden existir muchas más y cada uno puede tener los suyos propios. Sirvan pues las siguientes como ejemplo:
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Pruebas: Esta categoría podría tener varias subcategorías, pero me ceñiré a la de uso propio, que es probar sobre mi sistema habital, en la actualidad Ubuntu y Vista (sistema dual), la aparición de nuevas distribuciones de Linux.
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Ubicuidad de sistema: En ocasiones me he visto forzado a trabajar con aplicaciones específicas de un sistema operativo concreto, haciéndolas correr sobre la misma máquina física. En mi caso particular fue un servidor web específico para BSD, un servidor Windows 2000 Server, y unas pruebas con wine para aplicaciones remotas de escritorio.
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Necesidad de sistema base: En este ejemplo me encontré con el problema de que FLASH me corrompía los archivos FLA al utilizarse con wine, por lo que tuve que instalar un XP SP2 sobre un VirtualBox para arreglarlos. Este caso me viene al pelo por una conversación que tuve hace poco con alguien en el canal #linux_novatos, que no era capaz de utilizar una tarjeta MMC MOBILE en Linux, y se le recomendó el uso de máquina virtual con Windows para poder llegar a los datos de la tarjeta.





