Tras la instalación
Ya tenemos nuestra máquina funcionando con Linux, de una forma o de otra (ver Decisión Final). Ahora de lo que se trata es de tener en marcha el sistema con el equivalente de herramientas de trabajo que teníamos con Windows. Para ello debemos seleccionar las herramientas equivalentes de las que dispondremos en nuestro nuevo sistema.
Como me doy cuenta de que es necesario un ejemplo lo más descriptivo posible, me he tomado la libertad de utilizar un caso similar al mío: el universo de discurso de un desarrollador web.
Primer paso
En primer lugar hay que tener muy claro cuáles son nuestras principales herramientas de trabajo, obviando todos aquellos recursos que sólo son accesorios, y que se tratarán en artículos posteriores. La razón de esto es que los accesorios suelen ser más proclives a depender del sistema, por lo que su aspecto y funcionalidad pueden variar demasiado, no sirviendo para el ejemplo. Por eso nos centraremos sólo en las herramientas de primera necesidad.
Dos de las herramientas que utilizo con más frecuencia son el procesador de textos y la hoja de cálculo. Estos programas, en Windows, son el Microsoft Word y el Microsoft Excel, respectivamente. Como forman parte de la suite Microsoft Office, que es lo que llamamos “paquete integrado de oficina”, ya sabemos cuál es la primera herramienta a localizar: un paquete integrado.
En segundo lugar, como soy desarrollador web, utilizo Dreamweaver de Adobe (antiguamente de Macromedia) para escribir el código de mis páginas y confeccionar la estructura básica de las mismas. Por lo tanto, lo siguiente que voy a necesitar es una aplicación de estas características.
Lo siguiente que utilizo es un programa de diseño o retoque fotográfico para generar los gráficos que utilizo en mis páginas. En este caso se trata de Photoshop, también de Adobe, y extremadamente caro, pero que cumple con mis expectativas de trabajo. Ya tenemos, con este, nuestro próximo paso.
A continuación, también utilizo un programa de acceso remoto para entrar, siempre con autorización, en el ordenador de los clientes. Esto facilita mi labor técnica al no tenerme que desplazar en muchas ocasiones, y el cliente está satisfecho porque soluciono el problema de forma más rápida y además se ahorre los costes de desplazamiento. Este es nuestro último requisito.
Búsqueda de los programas alternativos
Ahora tenemos que localizar esas aplicaciones equivalentes en Linux, que constituían nuestras herramientas de trabajo con Windows.
Empezaremos por una de las más importantes: el paquete integrado. En Linux disponemos de varias alternativas, como son Star Office, de Sun; KOffice, que es el paquete tradicional de los escritorios con formato KDE; y por último Open Office.
Tanto Star Office como Open Office tienen hoy en día versión también para Windows, sin embargo nacieron para sistemas Unix Based, por lo que son quizás la mejor opción. Hace años me hubiera decantado por Star Office, pero el uso continuado de Open Office, y su filosofía más “GNU” me hacen decantarme, en la actualidad, por este último. Ya tenemos, por lo tanto, el paquete integrado.
Como nota, al respecto de esta opción y de las siguientes, tengo que decir que no hablaré de las instalaciones, ya que eso correspondería a otro artículo, quizás de mayor extensión que este. Así que por el momento eso lo dejaremos para otra ocasión.
A continuación trataremos de decantarnos por una de las diferentes opciones existentes entre las distintas aplicaciones de desarrollo web. En este caso disponemos de un gran abanico, entre las que quizás destaquen de forma especial Qanta+, Bluefish y Screem.
Es posible que, a este respecto, yo no sea un buen ejemplo a seguir. El motivo es que suelo optar por el uso combinado de varias herramientas de mismo uso, ya que encuentro que siempre hay opciones en unas aplicaciones que suplen la falta de las mismas en las otras. Esto hace que decidirme sólo por una, esta quizás sería Quanta+ (o Bluefish; como se ve, soy incapaz de decidirme sólo por una).
Como programa de generación y tratamiento de imágenes la opción más indicada podría ser GIMP. Es una aplicación que si bien no dispone de todas las opciones que pudiera brindarnos Photoshop, cumple perfectamente con el objetivo de tratar nuestras imágenes, tanto para nuestros documentos, como para nuestras presentaciones, como los desarrollos web.
Por último, nos queda resolver el problema del acceso remoto hacia nuestros clientes. Para esto disponemos de aplicaciones de pago. En este caso serían estas la mejor opción, por características y funcionalidad, y porque no disponemos de la misma variedad en gratuítas que empieza a tener Windows. Es el único punto, junto con los juegos, en el que nuestra teoría de abaratamiento de costes se desvanece. Sin embargo, no hay que desesperar. Casi todas las distros de Linux suelen traer algún cliente que nos soluciona la papeleta. En el caso de Ubuntu tenemos, por ejemplo, el Cliente de Terminal Server. Este nos proporciona el acceso remoto en varios formatos de protocolo, entre ellos los más utilizados: VNC y RDP (Remote Desktop Protocol, Protocolo de Escritorio Remoto), con lo que nuestra necesidad queda también cubierta.
El auténtico problema, el talón de Aquiles del perfil expuesto, el del desarrollador y/o diseñador web, aparece con Flash. Si bien es cierto que existen varios intentos de entrar en este campo, como UIRA, Open Lazslo, o F4L (Flash for Linux), ninguno de ellos a dado definitivamente en el clavo, al menos de momento. Son complejos de instalar y no terminan de cubrir las expectativas del usuario, además de permanecer paralizado su desarrollo por falta de fondos.
Lo relativamente bueno al respecto es que al menos podemos tirar de emuladores de Windows, como WINE, que nos permitan ejecutarlo en Linux. O bien, para este propósito, acabamos tirando de máquina virtual.
Últimos retoques
El último punto a tratar serían aquellas aplicaciones, de menor bagage, pero no menos importantes para el trabajo diario, como son las máquinas virtuales, los gestores de DNS fija para ip dinámica y, por ejemplo, los generadores de mapas conceptuales (por poner un ejemplo).
En el caso de las máquinas virtuales tenemos de todo: aplicaciones de pago y gratuítas. Está claro que la que más nos gusta es VMWare, pero es de pago. Podría hablar de las distintas opciones gratuítas, que no es que haya muchas, pero sólo hay una que merezca la pena, y se trata de VIRTUALBOX.
En cuanto a los gestores de DNS para ip dinámica, los más importantes son DynDNS y NO-IP.org, sin embargo aún no las he probado mucho en Linux, por lo que no me atrevo a hacer una valoración sobre ellas.
Lo mismo me ocurre con los diseñadores de mapas conceptuales, a pesar de que tenemos, en este campo, opciones tan buenas como en Windows. Me decanto por FreeMind.
Conclusión
Con todo esto quiero decir que Linux es tan amigable como Windows, o incluso más. Y que si bien no cuenta con los efectos de escritorio que tiene Vista, sí que tiene los suyos propios, y sinceramente los encuentro mucho más atractivos, cuando la tarjeta gráfica los permite, eso sí.
Imágenes enlazadas con DBM y Básicamente.



podrias haberme avisado al linkear algo de mi blog, si te das cuenta estas linkeando mi avatar. pa la otra mandame un mail
Carlos: Tienes razón, ahora mismo lo cambio. Lo único que me ha extrañado un poco es el hecho de que no te hayas dado cuenta desde hace tantos meses…, pero en fin.