Código Tux

Linux entre otras cosas.

Decisión final

Abro esta sección con un artículo sobre algo que trae de cabeza a todo aquel que tiene interés en migrar de Windows a Linux, pero no sabe por dónde empezar. Estas personas han tenido distribuciones en sus manos. Han leído en Internet y escuchado de boca de sus amigos y conocidos las virtudes de Linux, pero no saben cómo realizar la transición. Sé que es complicado hasta el planteárselo, pero voy a tratar de poner algo de luz en este asunto.

Introducirse en el mundo Linux

Cada vez hay más usuarios que, como mínimo, les va llamando la atención lo que se habla de este sistema operativo. Se empieza a conocer, aunque sólo sea de oídas. Incluso la Comunidad Europea se ha planteado su instalación para dentro de pocos años, lo cual podría ser la caída definitiva, en Europa, del gigante de Redmond.

Sin embargo hay que plantearse, a la hora de decidirse por la instalación de Linux, para qué queremos el sistema, y pueden darse muchas opciones, o razones, lo cual es importante, puesto que influye en el usuario y, en cierto modo, lo condiciona. Las razones pueden ser varias: aprendizaje, ideales, trabajo, practicidad…

Por aprendizaje, ya que es caro comprar Windows para aprender informática. Quizás no valga la pena, y encima los conocimientos no serán muy amplios. Con Linux estamos hablando de un sistema operativo gratuíto, que nos sumerje, si nos dejamos, con profundidad dentro de los entresijos de la máquina, y del mundo informático.

Por ideales los que somos informáticos de siempre, y estamos hartos de la presión que ejercen los sistemas y programas con gran empuje de marketing, siendo esto último sólo fachada, no permitiéndonos desarrollar libremente nuestra actividad. O, como poco, no dándonos facilidades de solventar problemas que con Linux no serían tan complejos, y sí más duraderos.

Por trabajo, para aquellas empresas que se han dado cuenta de muchas cosas, y que al fin han adoptado, sabiamente, un sistema operativo gratuíto, no tan complicado como la mala publicidad pregona, y mucho más estable que Windows. Ellos ya le han sacado el jugo, o están en ello.

Pero sobre todo por todos los argumentos técnicos y económicos, de practicidad, versatilidad, entorno y funcionalidad que un sistema operativo LIBRE puede aportar. La falta de virus informáticos (que los hay, pero una proporción casi infinitamente menor), su gratuicidad, que ya hemos comentado, no sólo en cuanto al sistema en sí, sino también en cuanto a las aplicaciones a utilizar, que por lo general no requieren millonarios gastos en licencias de uso. Por su versatilidad, estabildad, robustez…, y muchas más razones que podríamos aportar, pero que a estas alturas del texto ya no considero tan esenciales, al menos para mi.

Dicho todo esto, se nos plantea el tema de la transición. El cómo instalarlo, de qué manera no traumática, etc.

Pasarse a Linux

Hay dos formas de hacerlo: o bien nos pasamos a saco, como suele decirse, con todas sus consecuencias; o bien utilizamos un método transitorio o migratorio lo menos traumático posible.

Pasarnos a saco implica tener que acostumbrarse a trabajar con el nuevo sistema, aprender de cero una nueva forma de actuar que podemos ver efectiva a medio o largo plazo, lo cual a nivel empresarial podría ser un fastidio en muchos sentidos. A nivel personal o de hogar, la cosa está difícil en cuanto a los juegos, el único punto en el que realmente podemos decir que Linux aún no está a la altura, no a nivel técnico, sino en cuanto a variedad (la culpa no es del sistema, sino de las empresas desarrolladoras de software de entretenimiento).

Si utilizamos un método menos traumático, transicional quizás, estaremos en posición de afirmar que a corto o medio plazo el usuario será capaz de plantearse su uso definitivo. Esto es lo que habría que analizar en más profundidad, a mi entender. Es necesario saber con qué métodos contamos para ello; los enumero y explico, brevemente, a continuación.

Máquina virtual donde instalaremos Linux

Este es, quizás, el método menos traumático, aunque también el que menos recomiendo, por la razón de que en realidad seguimos utilizando Windows para todo, salvo para probar Linux, que es el objetivo a plantearse a corto plazo. Se trata de tener Windows instalado e instalar sobre este un programa de máquina virtual, como puede ser Virtual PC, o la más extendida y profesional VMWare. Sobre esta máquina virtual instalaremos una distribución Linux de nuestra elección, y ejecutaremos la máquina virtual cada vez que queramos probar el sistema objetivo, en este caso Linux.

Lo malo de este método es que no se promueve el uso del sistema, ya que para cualquier cosa que se nos pueda complicar, saltaremos a Windows de inmediato, dejando de lado Linux al no costarnos el paso de un sistema a otro. Nos faltará la motivación para el descubrimiento de los nuevos horizontes que Linux puede mostrarnos.

Live CD/DVD

Este método es un poco más brusco, pero de mejor calidad motivadora. Se trata de obtener un disco de arranque de Linux y arrancar la máquina con él. Seguimos manteniendo nuestro sistema, pero no instalamos Linux, sino que sólo arrancamos con él, teniendo que volver a arrancar la máquina si queremos ejecutar Windows. Es como si lo hubiéramos instalado, pero nuestro sistema de archivos del disco duro no se ve afectado para nada. Es una buena forma de empezar a reconocer el terreno del sistema operativo.

Doble arranque

Es muy parecido al método anterior, salvo porque sí estamos instalando Linux en nuestro sistema. Tenemos acceso a mayor número de aplicaciones en Linux, y siempre podemos arrancar Windows en un momento de extrema necesidad, aunque, sin embargo, si algún día queremos, por fin, abandonar Windows, no podremos eliminarlo definitivamente del sistema sin tener que realizar nuevas instalaciones.

Máquina virtual donde instalaremos Windows

Para mi es la mejor solución para el usuario que sabe a ciencia cierta que acabará utilizando Linux como única alternativa de sistema. Se utilizará Linux para todo, como sistema operativo base, y se instalará Windows en una máquina virtual, como las descritas anteriormente (VMWare, otros) para aquellas tareas que requieran, de forma absoluta, la ejecución de Windows. Bajo mi punto de vista, es la solución más aconsejable para dar el salto.

Conclusión

Creo que está todo dicho respecto a lo que ha de hacerse. Es exactamente lo que voy a hacer yo. Respecto a este blog, es la última línea que escribo viendo la barra de tareas de Windows Vista debajo, aunque utilice Firefox desde hace años. A partir de ahora, todo lo que siga contando en este blog, será desde Linux, y estoy seguro de que mis aventuras no están haciendo más que empezar.

Seguro que lo voy a disfrutar.

Imágenes enlazadas con A VIVA VOZ, k40s y De España al CERN.

Octubre 29, 2007 - Publicado por elvenbyte | Desventuras | | 2 comentarios

2 comentarios »

  1. [...] la instalación Ya tenemos nuestra máquina funcionando con Linux, de una forma o de otra (ver Decisión Final). Ahora de lo que se trata es de tener en marcha el sistema con el equivalente de herramientas de [...]

    Pingback por Tras la instalación « Código Tux | Noviembre 1, 2007 | Responder

  2. [...] on Febrero 19, 2008 Ya tenemos nuestra máquina funcionando con Linux, de una forma o de otra (ver Decisión Final). Ahora de lo que se trata es de tener en marcha el sistema con el equivalente de herramientas de [...]

    Pingback por Tras la instalación « La certeza de los necios | Febrero 19, 2008 | Responder


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